Circuitos electrónicos biodegradables pueden ser utilizados por la medicina

¿Has pensado tratar una herida o una contusión con un circuito electrónico, controlado por ondas de radio, y que se disuelve totalmente por el cuerpo tan pronto termine el tratamiento?

La pregunta puede resultar un poco desconcertante, no lo crees. Los investigadores comienzan a aplicar conocimientos electrónicos y biológicos para crear nuevas formas de curar enfermedades en el cuerpo, y los resultados parecen ser las cosas que vemos en la película de ciencia ficción.

Uno de los investigadores de esta ciencia, es John Rogers de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos. Según él, es importante que los dispositivos sean capaces de realizar el tratamiento terapéutico en el cuerpo y luego que desaparezcan sin dejar rastro.

Estos circuitos podrían servir para estimular el crecimiento de los huesos y los nervios, acelerar la cicatrización de heridas, aplicar antibióticos u otros medicamentos directamente a partes específicas del cuerpo.

Circuitos electrónicos que se disuelven en el cuerpo

Para que estos dispositivos de tratamientos sean completamente disueltos por el cuerpo, los investigadores trabajan con materiales biocompatibles y soluble al agua. El equipo crea el circuito de nanomembranas de silicio, que actúan como semiconductores; el magnesio, que ya tiene un papel importante en los sistemas biológicos; el dióxido de silicio u óxido de magnesio, que actúan como aisladores eléctricos; y la seda, que sirve como sustrato para montar el producto.

Circuitos electrónicos biodegradables pueden ser utilizados por la medicina

Los circuitos pueden accionarse por radiofrecuencia, comunicándose por una pequeña antena, de magnesio, del dispositivo. El equipo de Rogers realizó varias versiones del sistema, con antenas de diferentes espesores, y cada modelo tenía un tiempo de disolución en agua desionizada.

El investigador cree que la alimentación de energía de la antena de ondas de radio son los principales retos de la tecnología. Será necesario, por ejemplo, que el dispositivo tenga una antena más grande de acuerdo de que profundo es el implante del circuito en el cuerpo humano. El modelo en la foto superior, tardo unas horas para disolverse completamente en el agua, mientras que otra copia presentada por el investigador podría tomar hasta días a desintegrarse.

Actualmente, el equipo está probando un circuito capaz de realizar una terapia termal en ratas de laboratorio. Los investigadores usan una cámara infrarroja para supervisar el rendimiento del sistema en la piel de los roedores. Hasta ahora, no ha sido detectado cualquier reacción adversa a la aplicación, ninguna señal de hinchazón, inflamación o fibrosis. A medida que avanza la tecnología, es sólo cuestión de tiempo para que los circuitos electrónicos se utilicen para implantes en el tratamiento de enfermedades del cuerpo.

Vía Wired


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